Carlos Evaristo Tudares Troccoli (+), conocido comúnmente como Carlos Tudares, fue el fundador de REDLIF VENEZUELA, además de Abogado, locutor, técnico superior universitario en informática, miembro de la Dirección  de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), defensa civil, músico de vocación, profesor y un lector ávido de nacionalidad venezolana.

Nació en la ciudad de Caracas, capital de Venezuela, el 27 de julio de 1966, convirtiéndose en el menor de los tres hermanos. Hijo de Guiomar Felicia Troccoli García y Erasmo de Jesús Tudares Maldonado. Carlos vivió gran parte de su niñez rodeado de sus hermanos mayores Soledad de las Nieves Tudares Troccoli y Erasmo de Jesús Tudares Troccoli.

   

Su vida siempre giró en torno a la música. Desde muy temprana edad, mostró interés hacia ella. Aprendió a tocar el teclado y la flauta de manera autodidacta. Siempre se autodenominó un “pavosaurio”, puesto que sus gustos se definían por música del siglo XX.

Cursó sus estudios primarios en el Colegio Salesiano Francisco de Sales y, posteriormente, tuvo que dejar la escuela secundaria a la edad de 15 años para comenzar a trabajar debido a una crisis económica. Sin embargo, en el año 1991, obtuvo su título de bachiller en mención de Humanidades en el Centro de Educación a Distancia “Edoardo Crema”.

Obtuvo su título de Técnico Superior Universitario en el área de Informática en el Colegio Universitario de Caracas para el año 1996. Su segundo título, de Derecho, lo obtuvo en la Universidad de Falcón (UDEFA) en el año 2014. Completó dichos títulos con variados cursos realizados para llenarse de más conocimientos.

A la edad de doce años, inició su trabajo como Defensa Civil. Durante su estadía, participó en numerosos rescates a lo largo del continente americano y en el país.

Para 1981, con tan solo 15 años de edad, prestó servicio voluntario en Radio Ayuda Internacional Venezolana, hasta 1983. En dicho año, fue voluntario también en la Brigada de Rescate y Emergencia.

En el año 1984, fue partícipe de la fundación del Grupo Bolívar Internacional, donde se destacó en el área de comunicaciones y fue de gran apoyo a países en estado de emergencia, porque se prestaban para facilitar datos importantes que fueron de gran ayuda. Una de las cosas en las que contribuyó más fue en el terremoto que ocurrió en México en 1985, debido a que era el portavoz de sobrevivientes de la tragedia a sus familiares en Venezuela.

  

Fue Inspector y Coordinador de la Unidad de Inteligencia Electrónica en la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP) desde el año 1989 hasta 1995, alcanzando rápidamente dicho rango.

Creó el centro de Investigación FEDS, donde se realizaban distintos tipos de investigaciones y desempeñó su trabajo como Investigador Privado desde 1995 hasta 2000.

En ese mismo año, se despide de la ciudad de Caracas para explorar una ciudad más pequeña en el occidente del país, Punto Fijo, en el estado Falcón. Su hermano, que ya se encontraba haciendo determinados proyectos en esa locación, lo incentivó a intentar establecerse ahí debido a que, para aquel entonces, la Zona Libre habría despegado enormemente generando mucho interés alrededor del país.

Luego de trabajar en diferentes cosas y fundar una empresa que, en el año 2002, decayó debido al paro petrolero que sufrió el país, el 21 de mayo del año 2003 concibió a su primera y única hija, Stephanie Michelle Tudares Marín. Para el año 2004, se separó de su pareja y luego de que ésta decidiera marcharse, se quedó con la custodia de la niña, no sin antes atravesar un juicio por su Guardia y Custodia y muchos obstáculos para conseguirlo, pero su perseverancia no tuvo fin.

Con el pasar de los años, trabajó como Asesor Empresarial en Seguridad Industrial, donde se mantuvo hasta la fecha de su muerte. Cuando comenzó a estudiar la carrera de leyes, fundó el primer bufete de abogados totalmente virtual llamado Abogados Virtuales 2.0, en el año 2011. Gracias a ese interés por la nueva era tecnológica, Carlos decide llenarse de conocimientos acerca de Derecho Informático e Informática Forense. Siempre lo caracterizó el ser autodidacta, por lo que obtuvo dichos conocimientos por su cuenta a través de cursos realizados y de información que obtenía de Internet. Eso lo llevó a ser reconocido internacionalmente y a formar parte de grandes asociaciones como la Red Venezolana de Derecho Informático (REVEDERIN), donde también fue partícipe de su fundación, la Academia Mexicana de Derecho Informático, siendo representante para Venezuela, la Asociación Venezolana de Expertos en Investigaciones Privadas (AVEIP), siendo miembro de la junta directiva y coordinador seccional del estado Falcón, y muchas más.

También, debido a su gran interés y amor por el mundo de la tecnología, luchó por crear conciencia en los jóvenes y las futuras generaciones, por lo que creó el proyecto de Jóvenes Ciberseguros, el que tenía como objetivo dar charlas en los colegios, de forma totalmente gratuita, a los niños y adolescentes de edades comprendidas entre 9 y 17 años, para informar acerca de los peligros del internet y crear brigadas de protección con chicos capacitados para combatir y ayudar a otros en este tema tan importante. Fue todo un éxito.

Pero no se conformó con eso. Buscando también concientizar a la población regional, fue productor y director de un programa de radio llamado “Ciber Crimen”, en donde enseñaba y ayudaba a las personas informándolas acerca del buen uso del internet y los peligros que éste posee.

Lleno de tantos conocimientos y con un profundo amor y deseo por seguir compartiendolos, fundó el Instituto Venezolano de Investigación Criminal (INVICRI) en el año 2015. Uno de sus mayores placeres era enseñar, por lo que decidió utilizar el internet para crear y entrenar a individuos en todas las áreas de la investigación. Su éxito fue grande, logrando captar personas a lo largo de todo el país.

Para no dejar atrás su carrera universitaria de derecho, fundó su bufete de abogados LEX – Servicios Jurídicos, donde desempeñó sus conocimientos en el área y trabajaba de ello.

El 09 de abril del año 2017, comienza la gran batalla contra la enfermedad de Carlos. Ese domingo, dando inicio a la Semana Santa, despertó llevándose la gran sorpresa de que estaba sufriendo de una hematuria. Los médicos le plantearon la posibilidad de un cálculo renal, por lo que no había tanta preocupación. Sin embargo, después de numerosos exámenes médicos, se comprobó que en su riñón tenía un tumor de 12cm que requería cirugía. Para el 17 de julio del mismo año, se sometió en la ciudad de Maracaibo a dicha cirugía que, su médico después le comenta, era de alto riesgo. No obstante, fue un éxito y, a los pocos días, ya partía rumbo a su ciudad.

Pero no había acabado la tormenta. Le detectaron nódulos en el pulmón derecho que requerían cirugía para extraerlos o quimioterapia. Optó por la segunda. Luego de un suplicio enorme para conseguir dicho tratamiento vía oral, sus esperanzas se mantenían altas, porque se estimaba que no era algo de suma gravedad.

  

Lamentablemente, su cuerpo no resistió y comenzó a desplomarse su estado de salud. Su hemoglobina empezó a descender y, por lo tanto, sus fuerzas también. Cada vez se ponía más débil.

Así transcurrieron los meses hasta que, el lunes 4 de junio del 2018 fue trasladado de emergencia al hospital Doctor Rafael Calles Sierra donde se encontraba en un estado de salud muy delicado. Cuatro días más tarde, el 08 de junio 2018, a la 1:42pm, no pudo resistir más la batalla y se entregó a los fríos, pero delicados, brazos de la muerte. Dejó su estado físico para pasar la transición al plano espiritual. A sus 51 años de edad, Carlos perdió la lucha y falleció.

Aquel hombre siempre fue descrito una persona perseverante, luchadora, con fuertes ideales, altruista, siempre deseó ayudar a otros y entregó gran parte de su vida a ello; deseoso de enseñar, amaba impartir conocimientos al igual que aprender.

Gran parte de sus conocimientos y valores fueron impartidos a través de la Logia Masónica y Rosacruz, donde fue partícipe durante muchos años. Su búsqueda de conocimiento era enorme y su personalidad fue, en gran parte, moldeada y construida en base a los pensamientos y enseñanzas que aprendió allí.

Gracias a todos los acontecimientos de su vida, Carlos fue una persona sumamente digna de admirar. Todos sus allegados, amigos, colegas, conocidos y familia se expresan de él de manera estupenda. Siempre describiendolo como alguien que, a pesar de tener un carácter bastante fuerte, era un ser lleno de amor que ayudaba sin pedir absolutamente nada cambio, que estaba siempre que lo necesitarás y que marcaba la vida de quien lo conocía.

La vida de este hombre será ejemplo para muchos. Hizo muchísimas cosas con tan sólo 51 años de edad. No permitió que las circunstancias lo detuvieran. Es por eso que, Carlos Tudares, no será olvidado jamás.

Siempre recordaremos ese eslogan que lo caracterizaba “EL HONOR, ES MI DIVISA“. Hasta luego buen amigo y hermano y como siempre le dijistes a tus amigos “Mi Hermanito”.

Escrito por Stephanie Tudares (Hija), en Honor a su Padre.

05 de Julio del año 2018. Falcón, Venezuela.